4- O XARDÍN COMO REFUXIO
Edición 2025 – Parcela 4
Cuando pienso en el Cambio Climático me vienen a la cabeza, entre otras cosas, los
veranos cada vez más achicharrantes que sufrimos, y no puedo desligar este recuerdo
de la sensación de alivio que siento al sentarme bajo la sombra de un árbol. Este
sentimiento es el que ha inspirado este jardín, aunque no el único. Pienso también en
las mujeres de esta tierra, las curandeiras y las meigas, que con sus conocimientos
ancestrales sobre las plantas curativas y medicinales supieron cuidar de sus vecinos
y educar en el amor y el respeto hacia el mundo natural que les rodeaba con una
sabiduría que parecemos haber olvidado hoy. Así mismo, pienso en las culturas
paganas que entendían, a pesar de no tener los conocimientos científicos que tenemos
hoy, el poder de la naturaleza. Lo respetaban y veneraban.
El diseño del jardín responde a esa idea inicial de resguardo y refugio, pero con una
forma circular que recuerda a los castros en alusión a los antiguos pobladores. Las
especies escogidas para darle vida son en su mayoría plantas con propiedades
medicinales, muy utilizadas por las meigas, y muy útiles aún.
“El jardín como Refugio” pretende ser un pequeño homenaje a aquellos y aquellas que
nos precedieron y supieron convivir en armonía con otras especies y trasladar una
visión optimista respecto al escenario que viene. El Cambio Climático es, también, un
lienzo en blanco lleno de oportunidades verdes.
EQUIPO:
AQUELARRE
Adriana Villar Menéndez
PROCEDENCIA:
Madrid
Soy Adriana, Ingeniera Agrónoma por la Universidad Politécnica de Madrid y
estudiante de máster de Paisajismo. Siempre me ha fascinado la capacidad que tienen
los jardines de contarnos historias a través de sus plantas y de sus elementos no
vegetales. Historias muchas veces escondidas esperando que un ojo curioso las quiera
leer. Mi formación me ha permitido apreciar la enorme complejidad de las plantas y
entender estos espacios como imprescindibles para que los seres humanos podamos
convivir con la naturaleza y mejorar nuestra calidad de vida.



